Por: Raúl Hernández Morales.
Hablar de la comunicación en un país como México es remontarse a la época colonial, donde se instaló de manera fulminante un lenguaje desconocido completamente para todos los habitantes de un imperio floreciente, el español fue adoptado como lengua oficial para poder iniciar una comunicación que se resumía en el entendimiento de los pueblos indígenas ante los deseos de un dominante grupo ibérico, así pues el nacimiento de la comunicación como la conocemos surgió de la necesidad de entendimiento, de la imposición de una cultura sobre otra.
Por supuesto que las cosas no han tomado un giro radical, en nuestros días la comunicación sigue surgiendo como una necesidad, pero es igualmente impuesta por los poderosos, es el privilegio de los que manejan los medios masivos de comunicación, el dirigir las riendas de un país que no ofrece resistencia ante las continuas envestidas de un selecto grupo que utiliza la comunicación como un arma ideal.
Y es que con el surgimiento en México de la comunicación masiva a partir de los medios electrónicos, se ha formado una manera distinta en la visión de los ciudadanos comunes ante la vida, la gama de posibilidades que ofrece esta nueva cultura de comunicación parece infinita y transforma abruptamente las costumbres y hábitos de los individuos maravillados o tal vez idiotizados ante la nula posibilidad de defenderse del continuo bombardeo de ideas que genera su interlocutor desde una caja u hoy en día desde una pantalla de plasma.
Nuestro país no sólo es un país en vías de desarrollo político y económico es un país en desarrollo en el área de las comunicaciones, día tras día ingresan aparatos electrónicos que prometen facilitar la comunicación interpersonal, crear una sensación de cercanía entre los miembros de una familia disfuncional; sin embargo, el resultado tal vez es errado, la sociedad se vuelve dependiente de estos artefactos y se olvida de establecer un lazo de comunicación real entre una persona y otra. Resulta más fácil crear una relación virtual o mandar abrazos y besos en un mensaje de texto que ofrecerlos realmente y en persona.
Las tecnologías ofrecen un sin número de posibilidades a la comunicación del mexicano contemporáneo, pero hace que se olvide de establecer relaciones y situaciones de una real retroalimentación en el contacto de una comunicación tradicional. No se trata de convertir en antagonistas a las nuevas tecnologías, es claro que ofrecen un impresionante servicio a las necesidades cada vez más exigentes del hombre moderno; pero es claro que el hombre no debe olvidar que el sentido real de la comunicación no es sólo manifestar nuestras necesidades, sino expresar sentimientos y manifestar sensaciones y hasta hoy no hay tecnología alguna que pueda igualar al hombre en este sentido.
A pesar de que básicamente la comunicación en nuestro país sigue bajo las mismas premisas, definitivamente ha surgido un cambio razonable, una transformación hacia una comunicación más visual. Donde la “verdad absoluta” se transmite por el canal de las estrellas o en Hechos de la noche, donde se nos presenta una tragicomedia con los principales actores políticos de la que Shakespeare seguramente se sentiría orgulloso.
Los medios masivos, principalmente la televisión nos muestran el cambio de la comunicación como herramienta humana para la expresión y la transformación que sufre al convertirse quizás en la mejor arma utilizada por el hombre pues ningún arma conocida tiene la posibilidad de manipular el pensamiento como lo hace la comunicación a través de los medios masivos. Esto lo saben los dirigentes tanto del gobierno como de las grandes compañías que invierten cantidades millonarias en la comunicación dirigida a un público que es consumidor en potencia.
La comunicación es hoy en día un medio más de marketing, una herramienta de política casi siempre sucia y una estrategia de rating para las televisoras.
Es evidente que los medios tienen ese gran poder de manipulación a través de la comunicación, pero también es claro que la sociedad está respondiendo cada vez mejor a los ataques, como a una enfermedad a la que se esta volviendo inmune. Este es un foco de alerta para los grandes empresarios de los poderosos medios que buscan inyectar de una manera u otra la ponzoña de la comunicación influenciada. Y aún así el televidente que funciona de receptor en este nuevo concepto de comunicación se acoraza y rechaza la información inflenciada, caminando a la libertad de pensamiento y a la libre comunicación una real y funcional.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada